La transformación técnica y regulatoria centrada en el desempeño y la sostenibilidad marca el rumbo del mercado de estabilizantes térmicos para policloruro de vinilo (PVC). Las formulaciones sin plomo ni cadmio ya son una realidad y posicionan al sector con mayor competitividad en el escenario global.

Encabezado por el Instituto Brasileño del PVC (IBPVC), el Acuerdo Voluntario que estableció el compromiso de la industria de dejar de comercializar estabilizantes para PVC a base de plomo y cadmio en el mercado brasileño cumplió un año en abril de 2026.

Durante este período, las iniciativas aisladas de responsabilidad socioambiental se consolidaron como parámetros de cumplimiento para toda la cadena, alineando a la industria nacional con estrictas regulaciones ambientales, como el Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas (REACH) y la Restricción de Sustancias Peligrosas (RoHS).

«En la práctica, el acuerdo consolida un movimiento que la cadena del PVC venía realizando desde hace bastante tiempo: sustituir estos metales por alternativas técnicamente seguras y ya consolidadas, como los sistemas a base de calcio-zinc», afirma Claudia T. Tsukamoto, directora ejecutiva del IBPVC. Según ella, los estabilizantes térmicos basados en metales pesados tienen hoy una aplicación totalmente marginal en la industria. «Para el IBPVC, este es un paso importante para reforzar el compromiso del sector con la salud, el medio ambiente, la innovación y la sostenibilidad», señala.

Con información de Plástico Moderno.