El termoformado se ha consolidado como una de las tecnologías más versátiles de la industria de envases. Su capacidad de adaptación permite atender mercados muy distintos, manteniendo la competitividad técnica y económica.

Libertad de diseño e ingeniería

La combinación del molde, el control térmico y el estiramiento del material permite crear envases con:

· Geometrías complejas

· Diferentes zonas de rigidez

· Áreas funcionales específicas

· Excelente acabado superficial

En aplicaciones reales del sector alimentario, pequeños cambios de geometría permitieron reducir el espesor del material sin comprometer la resistencia, generando un ahorro directo de resina.

Flexibilidad de materiales

El termoformado permite trabajar con una amplia gama de polímeros, incluidos materiales reciclados y estructuras monomaterial. Esto hace posibles proyectos alineados con las exigencias de sostenibilidad sin renunciar al desempeño técnico.

Con información de MTF. Leer el artículo original ↗